domingo, 1 de marzo de 2020

Y llegaremos a esa ciudad desconocida, con los sueños en el bolsillo y el estrés a la orden del día. Nos perderemos y reiremos tratando de encontrar el camino exacto, pelearemos en el proceso pero aún así iremos de la mano. Y cada noche dormiremos donde sea, abrazados, en un hotel o en un árbol, sintiéndonos y conversando de todas las cosas que nos dejan tranquilos. Y discutiremos porque quiero organizar el Día de mañana y a besos me convencerás que lo mejor sale improvisado. Y hablaremos de que el viaje va a funcionar porque tu y yo funcionamos y lo haremos inolvidable.

Tan solo necesitas despertar.

Abre los ojos por favor. 

domingo, 21 de julio de 2019

Querida Herminia:


Herminia, amiga, escribo estas palabras para tratar de calmar la furia que atribula mi ser. No puedo dar razones ni mucho menos explicar cuando comenzó, pero la furia que nace de mi pecho viene arrasando cual brasas del infierno y me están quemando, me ahogan, me enturbian la visión y provocan que las alucinaciones se vuelvan reales cada vez un poco más. Me pican las manos cada vez con mayor frecuencia, mi necesidad por aventar cosas, por golpear algo, por sentir dolor y poder eliminar este desasosiego ígneo, controlarlo hasta solo dejar el suave caudal de temor al que estoy acostumbrada. Pero he sido traicionada por mi propia mente, mi propio silencio me abandonó y solo dejó esta montaña de ruidos y gritos varios. Me dejó esa pérdida en la frecuencia que suena a radio descompuesta y los susurros de mis demonios alrededor bailando.
Amiga, Herminia, no sé cuanto aguante, leí muchos libros sobre el no dormir, no hay estudios previos pero el cansancio toma su venganza cuando menos lo esperas y la variedad de su acción me dejó pensando en las terribles consecuencias que podrían suceder de tener un cuchillo en mano en el momento incorrecto.
Herminia, amiga, las voces volvieron fuerte, no me dejan en paz, me piden , me exigen , se burlan. Aprieto mis brazos para evitar mal usarlos, aprieto mis oídos para no escuchar, pero me siguen, me acarician y hasta siento que mi pelo se burla al acariciarme la piel cuando menos lo espero llenándome de sustos desafortunados. Ni siquiera cuando grito esos ruidos desaparecen, ni siquiera cuando corro logro deshacerme del murmullo, amiga, Herminia, creo que estoy sintiendo demasiado, se quebraron mis paredes, mi corazón retumba en los oídos entre las risas de la multitud abstracta.
Amiga, Herminia, Crees que la morfina ayudará al problema? Puedo soportar, pero que sucede si caigo? Que hago Herminia, que hago?! 

miércoles, 17 de julio de 2019

Los traumas son una cosa muy particular. Varían de persona a persona y no logran controlarlos del todo, no importa cuánto esfuerzo uno coloque en ello.
Hoy enfrenté uno de los míos. Y fue terrible y una comedia porque no recordaba tener ese trauma. Ahora, ya más tranquila, logro recordar en qué momento se creó dicha situación que me dejó con un miedo inconcluso e irracional, que me hace pensar en suicidio cómo mejor opción que una vida con ese terror. Y es gracioso, ya que por primera vez sentí las palmas sudadas. Y me siento un poquito orgullosa ya que logré controlarlo lo suficiente para no matarme ni ponerme a gritar. Pero fue un esfuerzo tan titánico que ahora solo busco el descanso .
Traumas, temores irracionales y fobias. Realmente son paralizantes.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Sonrisas

Desde que era chica, mi abuela me enseñó las normas de la cortesía (aunque ella les decía hipocresía). No puedo decir que no fue estricta, porque lo fue, pero eso permitió que al día de hoy ya sea capaz de hacerme valer en lo más básico de un encuentro formal no planeado y encuentros fortuitos no tan formales. Me pasa muchas veces que mientras estoy saludando a alguien desconocido en estos aspectos, recuerdo la voz de la abuela diciéndome hasta donde debo hacer la mueca de sonreír para no parecer déspota ni sin cerebro, y en qué circunstancia debo dar un beso en la mejilla (que solo es poner la cara, porque uno realmente no besas más que el aire), o solo dar un gesto amable con las manos. En general, gracias a estas normas, todos consideran que soy relativamente sociable y muy amable fuera de mi mirada de desprecio normal que en la primera impresión suele intimidar. (que conste, mi abuela insistió en que debía tenerla ya que así mantenía al "perraje" fuera de la órbita social).  Sin embargo existen un grupo de excepción a esta situación y son los niños. No hay forma humana en que yo le caiga bien a los niños. Y no hablo de recién nacidos, sino infantes con algo de capacidad para razonar y 2 neuronas que permiten la realización del pensamiento concreto - simple - curioso. En general se sienten intimidados y se suelen esconder en los brazos de sus padres, o adulto que no sea yo, más cercano. No diré que el sentimiento no es mutuo porque no me gustan, me caen mal y ya. Es una generalidad. Pero no negaré que hay niños mas inteligentes que otros y niños mucho más curiosos que otros, lo cual no siempre deja una buena impresión, con sus constantes "porqués". Bueno, la cosa es que hoy recordé una niña en particular de una persona cualesquiera. Son esos encuentros que no piensas hasta que pasa el tiempo. Esta niña en particular estaba jugando cuando me la presentaron y me ignoró. Sun embargo no dejó de mirarme durante las horas que pasaron. Yo lo encontré extraño por que la costumbre me lleva a considerar a los niños como parte de la decoración y visceverza pero no hice mayor alusión al hecho hasta que esta nena se acercó, me miró, y preguntó. " ¿Eres feliz o solo sonríes? ". Solo le sonreí mas grande, pero no le respondí nada. No sabía , ni supe responder. 



miércoles, 20 de febrero de 2019

20.02.2019


Creo que el café expreso que ahora consumo tiene que ver con la necesidad de amargura que me ancla al mundo. 
Hay dias que me ahogo dentro de la nicotina, me abraza los pulmones y me susurra palabras de consuelo. El cigarro me recuerda quien soy y quien permite que mis manos no tiemblen. ¿soy una adicta? probablemente, pero no es un problema. No ahora. El humo del cigarro hace nubarrones en mi rostro como una máscara de reina gris, conjugando con mi nuevo cabello. Al mismo tiempo el humo embota y relaja mi mente y me hace pensar en frío. Me recuerda que la soledad es una amiga bienvenida cuando la decido yo. Dudo sinceramente que el cigarro me consuele en un ambito mayor, pero considero que a veces el humo me abraza con la calidez propia de una amiga de esas que te dicen "te lo dije" pero está ahí para ti dispuesta a recoger tus pedazos. 

sábado, 1 de diciembre de 2018

Ya es casi la 1 30 am y estoy un poco ebria escribiendo esto así que pido disculpas de antemano si suena un poco cruel, la intención nunca ha sido herir putas sensibilidades.
Tengo los pulmones doloridos de la ingesta de nicotina, tengo el corazón bailando como colibrí gracias a que olvide el medicamento y tengo el cerebro obnubilado de humo y alcohol gracias a las cervezas. Hoy hablaba con Andrés comentándole de que quería emborracharme, fumar y escribir y el solo me pregunto que me detiene. Y claro, le dije un porqué pero siento que en realidad soy una mentirosa parcial. Incluso ahora no estoy fumando para seguir mi tradición, y es que siempre he pensado que el día de mi muerte va a ser bebiendo algo con un cigarro en mano y escribiendo una carta de mierda que tratará de explicar lo que jamás se puede expresar de verdad, porque son tus visceras las que duelen y sufren y otros no las pueden sentir aunque intenten empatizar. No estoy segura de a qué edad fué pero tengo mis días contados y la bomba de tiempo que tengo por miocardio solo me recuerda aquello, aquel pensamiento de que el día que me suicide, si la biología no se detiene antes, tendré las tres cosas en mis manos y en mi cuerpo. No es poético, ahora pienso más fácilmente en las utilidades de la escopeta vs la inutilidad de cortarse una arteria y no, no soy suicida pero lo fui y tengo memoria para cosas de este estilo, una memoria para recordar tormentos y para que me juegue en contra cuando mi autoestima esta por el suelo como justo en este momento.
Hoy conocí un ilusionista, de esos que hacen trucos propios de bardos y con su habilidad nos escondía cosas donde nadie notaba mientras mostraba otra cosa. Es irónico ya que mientras lo veía esconder y desaparecer pelotas de sus manos yo recordaba en lo fácil que es esconder situaciones y detalles en mi y dejarlos “al fondo del cajón” por decirlo figuradamente, esconderlos o desaparecerlo y que solo dejen la ansiedad como la única huella de que me estoy rompiendo por dentro. No puedo mirarme al espejo. No porque sea fea (que no me importa lo que me digan, sinceramente no me siento atractiva en este momento, sino un poco sucia y asqueada), sino que el espejo muestra realmente quien soy y es solo un monstruo que nadie quiere realmente ver, que solo busca un poco de reconocimiento por toda la mierda que soporta en sus alas, un ser indigno que solo quiere intentar sentirse mejor y que falla estrepitosamente una y otra vez solo por la convicción natural de ser de las sombras y que la bondad no la dan sin segundas intenciones.
Aquí , aquí me detengo, porque ya se nota lo mal que estoy de la cabeza . 

martes, 9 de octubre de 2018

Panico

Un nuevo ataque, un aceleramiento que deja el corazon en la garganta. Lo mismo de siempre, o talvez no, este se siente distinto.
Que es esto? Sientes que alguien aprieta tu garganta pero a diferencia de otras veces, es plena luz de dia, no hay oscuridad de madrugadas dulces en las que sueles soñar con esas manos. Y estas despierta, o todo lo despierta que puedes estar durante una jornada laboral. Te vas al baño, la luz en el espejo te demuestra que estás sola, que no hay nadie contigo sin embargo ves o imaginas ver un hundimiento suave en tu garganta y automáticamente sientes la dificultad del paso del aire a tus pulmones. Tratas de salir de ese cuarto con sroma antiseptico pero no puedes abrir la puerta, estas atrapada y el aire no llega a tus pulmones por mas que respires bocanadas de aire tratando de liberar la presión, pero no cede. Y el baño se te hace pequeño y el espejo se vuelve un portal a todas las maldiciones que has logrado identificar en tu vida, y empiezas a imaginar (o mejor dicho, ver) que unas manos pútridas, que tu conoces muy bien, empiezan a acariciar la superficie templada de Plata hasta sacar un ruido que remece tu alma y tus dientes. Y gritas o lo intentas y las paredes se hacen pequeñas cada vez más y tienes la sensación que la puerta ya no se puede abrir porque se encajonó y apretó y no hay más fuerza en tus manos para tirar. Y te escondes en un rincon, tratando de racionalizar pero demonios, el miedo sigue ahí y a todas las personas a las cuales les mostrarías tu debilidad han desaparecido por miedo a esa mano que sigue arañando el espejo y que sabes que seguira asi hasta que grites, llores o pidas por favor. Y tu corazon ya no late s ritmo continuo, la desigualdad de la respiracion te cansa y solo alcanzas a pedir a alguien que te ayude cuando logras abrir la puerta y escapas, sales corriendo como si un demonio te persiguiera. Y saled y vez las nubes del dis y lloras sin parar ante la situscion vivida y que para variar nadie te pudo ayudar.
Y las manos lentsmente acarician tu cuello antes de desaparecer.